Pausar para avanzar


Inicia un nuevo año y los planes personales y laborales continúan avanzando de acuerdo a la directriz que nos dieron o nos dimos en algún momento atrás en nuestras vidas. Esto, sumado a la urgencia del día a día y a la rapidez de los cambios, no permite espacio para validar.

Validar las metas definidas, validar los recursos actuales, validar el camino y el proceso mismo.

En ocasiones, el “acelerado” ritmo de quienes me rodean me envuelve y camino a paso rápido siguiendo objetivos que a veces no entiendo y que en ocasiones no son siquiera míos. Es entonces cuando recuerdo:

Respirar… ¡Y pausar para avanzar!

Hacer ese alto en el camino para revisar el mapa que conduce mi rumbo y para verificar si aún es válida la meta destino que me había fijado, teniendo en cuenta los cambios del entorno y de mi propio ser interior.

Este mismo ejercicio es necesario realizarlo en nuestras empresas y en las áreas en las que trabajamos.

A veces, metas que se definieron hace más de 5 años, no son aplicables ya, o por lo menos no de la misma manera, para las condiciones del mundo de hoy.

Las personas han cambiado y con ello lo que buscan en productos y servicios (para el caso de clientes) y lo que esperan de las organizaciones (para el caso de empleados y proveedores). Los gobiernos han cambiado y con ello políticas y programas locales y nacionales, así como sucede cuando cambia la gerencia general de cualquier organización. El mundo ha cambiado sin duda, y no podemos seguir “caminando apurados”, a ciegas, por caminos trazados para otras condiciones y situaciones.

Es necesario entonces, detenernos por un momento, con el equipo, y verificar que estamos alineados, y si es necesario, afinar objetivos y medios con el fin de enfocar de manera efectiva personas y recursos.

En uno de los episodios que cuenta el libro “Bhagavad gita”: ‘Krishna le ordena a Arjuna que se concentre en el proceso y se despreocupe del resultado’.

Cuando tenemos claro el objetivo al que nos dirigimos, fijamos el curso de nuestro navegador interno y avanzamos, haciendo monitoreo del presente para poder hacer ajustes en el camino, pero siempre disfrutando del viaje.

No tan rápido que no veamos el paisaje y solo veamos líneas y sombras pasar. No tan lento que nos detengamos y no avancemos más.

A una velocidad justa, con conciencia en el presente, y convicción en alcanzar lo que queremos lograr, ya sea una meta personal, profesional u organizacional, y con flexibilidad suficiente para “pausar” y para disfrutar el proceso y el recorrido.

¿Ya revisaste tu “plan de vuelo” para este año? Es un buen momento para revisarlo y tomar acciones de optimización y mejora.

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